viernes, 22 de mayo de 2015

Ya es vienes, el viernes más esperado

Palabras dirigidas a mis alumnos de 2º de Bachillerato, en el Acto de de su graduación

Mis queridos alumnos:

Ya es viernes, el viernes más esperado; el mejor día de la semana, ¿Verdad? Y ya no porque pronto sea un lunes más de colegio, como los de antaño, sino porque estamos ante un día de esos que marcan el camino de nuestras vidas.

Permitidme que me dirija primero, saltándome el protocolo, a unas personas que también tiene parte de protagonismo hoy; a quienes hoy también daremos la enhorabuena: vuestros padres. Por ellos vosotros habéis convivido en esta comunidad de educación y vida. Gracias, queridos padres, por la confianza depositada en esta gran familia, para que os ayudáramos en la apasionante tarea de educar y por la oportunidad que nos habéis dado de acompañar y adentrar a vuestros hijos al maravilloso mundo del saber. Gracias, de corazón.

Mis queridos alumnos: ¡qué os voy a decir nuevo que no os haya dicho ya en estos 5 años que he compartido con vosotros, desde que nos encontramos allá por vuestro 2º de ESO! Aún recuerdo, incluso, vuestras tutoras, la situación de cada clase, cómo os distribuíais, y tantos detalles y vivencias… eran mis primeros pasos por este lugar que tanta felicidad me ha dado y da… 


Qué deciros más que no me hayáis escuchado en mis “Charlas” en las convivencias, o en mis análisis de la situación política y social, si esas, en las que demostrabais tanto intereses… ¿o era por perder clase?

Aún así, he dejado a mi corazón hablar, y no quería dejar pasar la oportunidad de transmitiros dos ideas que considero vitales que os llevéis en vuestra mochila. Giran en torno a “Gracias” y “reto apasionante”.

Aunque parezca que hoy sea un día en el que vosotros nos dais las gracias, a todos y cada uno de los miembros de esta comunidad educativa, considero que soy yo, en nombre de todos, quien os la he de dar a vosotros. Y es por algo tan sencillo de explicar como difícil de llegar a interiorizar. 

Os quiero dar las gracias porque vosotros, aún sin ser plenamente conscientes de ello, habéis contribuido, día a día, hora a hora, a la felicidad de tantas personas que han convivido con vosotros estos 15 años en este Colegio CEU Jesús María… ¡Qué maravilla ¿verdad?! Qué grandeza el poder hacer feliz a los que te rodean simplemente con ser tú, con vivir, con comportarte como se espera que según la etapa en la que estés. Pues lo habéis conseguido. Y esa felicidad no es la ausencia total de problemas, ni de días malos, ni de preocupaciones, ni de enfados, ni que todos seamos perfectos, verdad?

Y es que no hay regalo más grande que dedicar tu vida para lo que estás llamado, responder a tu vocación y entregarte a ella. Todos los que aquí os acompañamos así vivimos, entregados por ayudar a vuestros padres a formar grandes personas, a construir pilares, a forjar corazones entregados,… y en ese camino recibimos de vosotros el ciento por uno de aquello que os entregamos. Gracias de verdad, por hacerme feliz, gracias de verdad por contribuir a la felicidad de todos y cada uno de nosotros.

Pero no todo queda ahí; podría quedarse todo en palabras vanas y superfluas, en un discurso sentimental y emotivo. Y mi intención es que vaya más allá; y lo quiero porque lo vivo, y os quiero invitar a ello.

Os invito a vivir un gran reto, a vivir una aventura apasionante. Y responder al mundo, a la sociedad, a todo aquello que nos regala cada amanecer.

Os invito a recoger el testigo hoy mismo, y ser lámparas que alumbren un modo diferente de vivir. Os invito a reunir esa felicidad que sabéis que nos habéis transmitido, y llevarla con vosotros, y exportarla a cada rincón de vuestra vida, y a cada una de las personas con las que os encontréis. Os invito a que seáis trabajadores de la felicidad, que os convirtáis en portadores de la felicidad. Recordando que todo empieza por conocer vuestro interior, vuestra grandeza, y que amándoos améis.

¡Ahora os toca a vosotros! Os toca continuar entregándoos en todo aquello que hagáis, al máximo, os toca seguir siendo portadores de felicidad por todos y cada uno de los caminos que emprendáis; ya no de manera pasiva, ¡ahora sois los protagonistas! Probad, es fácil, no cuesta nada…y descubriréis la gran alegría que hay en dar, en darse…en vivir una vida entregada, al servicio de los demás y de la sociedad. Este modo de vida, y no otro, sí cambiaría el mundo…tan sencillo de explicar como difícil de realizar…está en tu mano, y os lo hemos enseñado, transmitido, hecho carne cada día…

Con la alegría de ver unos jóvenes llenos de vitalidad, llenos de posibilidades, cargados de energía e ilusión de darse al mundo; con la satisfacción de haber contribuido con mi humilde grano de arena a vuestra formación; y con el convencimiento de que aceptaréis ese reto apasionante…me despido, no sin antes, volver a deciros, con el corazón en la mano: GRACIAS.


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