domingo, 21 de agosto de 2016

CORRÍA EL AÑO 2011...

Palabras dirigidas a mis alumnos de 2º de Bachillerato, en el Acto de de su graduación

Corría el año 2011 cuando por estas fechas recibía una comunicación por parte de D. Pablo Balaguer, por entonces mi antecesor en la responsabilidad que actualmente desempeño, la cual venía marcada por una fuerte carga de confianza: iba a ser tutor de 2º ESO C. Una clase a la cual, por cierto, pertenecía muchos de los alumnos que hoy se gradúan. Imaginaos los miedos y las preocupaciones que empezaron a rondar por mi cabeza, la de un joven que estaba todavía “haciéndose”. Pero lo tenía claro: habían confiado en mí, y debía de responder a esa llamada, con fidelidad y lealtad.
Puedo decir que fue un curso maravilloso, lleno de apasionantes retos que superar, cientos de pruebas y obstáculos que sortear, pero todo merecía la pena por contribuir al crecimiento y madurez de aquellos 30 o 32 alumnos (cuestión que aun hoy está por dirimir). Iba a ser un sorprendente e inusitado camino en una doble dirección, la mía y la de mis tutorandos, cuyo punto de anclaje era la confianza. Se habían fiado de mí y me debía de entregar por entero a esos pequeños deseosos de crecer y aprender. Pequeños y ¡alboratados!, bueno, más bien, con mucha vitalidad.
Hoy os veo, ya crecidos, junto con otros compañeros que se han ido sumando a este gran proyecto, con miles de ilusiones, con cientos de proyectos, con esa intención clara de responder a vuestra llamada y de poner al servicio del mundo lo mejor de vosotros, y me siento más que satisfecho y orgulloso de todo lo que hemos trabajado para contribuir a formar a estos jóvenes íntegros.