El legado que dejamos es el mayor
tesoro que podamos dar a nuestros hijos, en nuestro caso a nuestros alumnos, e,
incluso, una nación (y sus dirigentes) a sus ciudadanos.
No hace mucho escuchaba una frase de
un hijo refiriéndose a su padre, la cual recogía el legado que ese padre le
había dejado (no solo a su familia sino a toda una Nación, y a la Historia
entera); un legado no cuantitativo sino más bien revestido de forma de vida.
Me refiero a una frase que Adolfo Suárez Illana recordaba de su padre, ¡qué gran hombre!, y decía algo así como “los hombres pasan, las actitudes permanecen”. Qué gran frase, ¿verdad? Cuanto encierra tan pocas palabras. Pues a partir de ellas es de donde quiero que partan las breves palabras que os quiero transmitir en esta tarde tan especial para todos los aquí congregados…
Si cogierais los anuarios o
fotografías del Colegio o nos pusiéramos a recordar estos últimos…15 años,
podrías comprobar cuantas personas han pasado por vuestra vida. Y si lo hacemos
a la inversa igual, ¡cuántos alumnos que han pasado delante nuestra, por
nuestras aulas, que hemos visto crecer, luchar, conseguir sueños, … y si le preguntáramos
a estas piedras, convertidas en maravillosas construcciones pues imaginaros…
¡cuántas personas que han pasado por vuestra vida, cuantos profesores, personal
del Colegio, monitores, etc…!
