lunes, 29 de mayo de 2017

AGRADECIDOS SEMBRADORES DEL BIEN



Palabras dirigidas a mis alumnos de 2º de Bachillerato, en el Acto de de su graduación


Querida comunidad educativa del Colegio CEU Jesús María y amigos todos:

Muy buenas tardes,

El arte de la oratoria se conoce por este nombre porque es una forma de comunicación oral, pero esa forma de comunicación oral tiene manifestaciones distintas: una cosa es una lección de cátedra, una conferencia en un aula cultural, un informe forense, un sermón religioso, un discurso político, una arenga, una arenga militar ya sea en el patio de los cuarteles o en el campo de batalla.

Y yo quisiera que mi intervención de esta tarde, hoy y aquí, tuviese un poco de todo, pero fundamentalmente de una arenga confortadora y motivadora, porque tal es la importancia del momento que estamos viviendo en esta tarde, de dar por finalizada una etapa y de empezar vuestra propia andadura, que la ocasión merece que os llevéis en vuestro interior algunas consignas que considero que son la recapitulación de todo lo que considero que hemos intentado hacer que creciera en vosotros.
El problema que me encuentro estriba en el qué deciros que no os haya intentado transmitir durante todos los momentos compartidos. Con muchos de vosotros he compartido años de grupo de confirmación, momentos entrañables y divertidos en convivencias, momentos de pasillo, despacho, y este último curso todos hemos intentado ser Protagonistas de la Historia.
Es por ello que acudo a uno de mis grandes referentes, a una de las personas más importantes en mi vida y quien ha dejado una enorme huella en mí: mi padre. Una persona hecha a sí misma, capaz de sortear todas y cada una de las dificultades que la vida le fue poniendo, y luchar día tras día por la consecución de sus sueños.
Un hombre sencillo, humilde, trabajador, familiar…como tantos hombres de la maravillosa huerta del Segura, enamorados de su tierra, con olor a azahar, regados con escarcha y con duras manos de abrir surcos, surcos de esperanza.




Por ello mismo OS DIGO: ojalá tengáis de vuestros padres este tipo de recuerdos, este tipo de palabras hacia ellos. Hoy están aquí, junto a vosotros, acompañándoos, viviendo estos emocionantes momentos a vuestro lado, orgullosos de sus tesoros. Hace años vinieron ilusionados y nerviosos a la vez para dejaros en las manos de esta comunidad educativa, y hoy, junto a nosotros están aquí para decirnos un hasta luego. Ellos lo han dado todo por vosotros, su vida, desvelos, preocupaciones, su tiempo, todo ha girado en luchar por daros un futuro prometedor y una vida feliz…Por ello, OS ARENGO: Nunca, nunca renunciéis a vuestra historia, a vuestra familia, en definitiva, a quienes sois.
Ahora para continuar con esta alocución, me remito a dos dichos que recuerdo vivamente que emanaban de la boca de mi padre desde mi infancia, y que considero que os pueden ser muy útiles, para cerrar la mochila que hoy os lleváis para la vida. Son dos frases sencillas, pero cargadas de unas indicaciones sobre un modo de vida que, de hacerlas carne, convertiría nuestro mundo en un mundo mejor, más justo, más bueno, más verdadero.
Es de buen nacido ser agradecido”.  Qué poco nos cuesta pedir, qué bien se recibe sin reclamarlo, qué bien se vive cuando muchos se preocupan por nuestro bienestar. Y cuánto nos cuesta dar las gracias. ¡Qué gran carga tiene esta palabra tan simple y sencilla! GRACIAS. Qué poco cuesta el pronunciarla, el escribirla, y qué poco la utilizamos. Y tenemos tantas cosas por las que dar las gracias, y nos cruzamos con tantas personas a quienes dárselas, … más que un quedar bien, o el de una palabra hueca, denota la actitud, el mundo interior de aquel quien valora todo lo que tiene, todo lo que se le da; no solo lo valora, sino que lo quiere, lo estima, lo necesita, … Por ello chicos, si en esta vida os cansáis de algo, que no se de dar las GRACIAS siempre y en todo lugar.
Haz el bien aunque no sepas a quien”. Es muy fácil corresponder a quien nos cae bien, con quien queremos, corresponder y ser correspondido, o corresponder porque hemos recibido. Imaginaos un mundo en el que no miráramos el QUIEN sino el QUE; que no nos pusiéramos las lentes de A QUIEN sino la lente de EL QUE. “No ensucies tu alma”, decía mi padre, tú a quien sea, no mires, no preguntes, no examines, haz el bien: aunque no te salude, aunque haya hablado mal de ti, aunque no hayáis hablado nunca, … siempre uno debe dar el primer paso; si has de ser el primero en algo, hijo, que sea en esto.  Es que, ¿Qué te vas a llevar? Pues hijo, las buenas obras que hayas hecho y el recuerdo que hayas dejado.
Sé que queda muy bonito, casi de cuento, y me hago cargo de que es una actitud harto complicada. ¿Pero si tenemos una frase de cabecera, o un twett fijado, un estado de whatsapp, por qué no que sea ese?
NO HEMOS DE RENUNCIAR A CAMBIAR EL MUNDO, nuestro mundo, y ese cambio empieza por ahí, por ti: por cuando valoras lo que tienes y a quien tienes ¡GRACIAS! Y por cuando sin importar quien, hagas siempre el BIEN. El padre Ángel Ayala decía que “La gratitud es la forma del amor con la que probamos querer bien a los que nos hacen bien”.
Para terminar, invitaros, pues, a que seáis siempre y en todo lugar agradecidos sembradores del bien, y que todo aquello que hemos intentado alentar y que creciera en vuestros corazones ha sido intentado forjar jóvenes valientes para un mundo de bien. ¡HASTA SIEMPRE, QUERIDOS ALUMNOS! MUCHO ÁNIMO, MUCHA FUERZA Y MUCHAS GRACIAS.

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